He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
Everyone wants to live on top of the mountain, but all the happiness and growth occurs while you're climbing it.

domingo, 4 de octubre de 2009

El día de la corazoNADA - mucho de (geo)política y nada de deporte

Aunque soy una gran admiradora de Brasil y, desde luego, tambien de Río, me da muchísima pena el fracaso de la candidatura madrileña para la organización de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de 2016. Madrid merecía ganar no sólo porque su candidatura había sido preparada excelentemente sino porque proponía una visión unitaria, sostenible y, al mismo tiempo, original, de los juegos. No menos exótica, la candidatura de Río carecía de una visión unitaria, mientras que los videos de presentación carecían claramente de originalidad y magia. Río proponía un carnaval más, mientras que Madrid proponía un original encuentro entre el deporte y el arte, un intercambio de valores que iba a dejar su huella tanto en la herencia universal de los Juegos como en Madrid. Ni modo, con tal geopolítica, a Madrid le toca, otra vez, esperar.

La aplastante victoria de Río de Janeiro sobre Madrid en la puja por los Juegos de 2016 ha llevado a muchos altos cargos de la política y el deporte españoles, que se sienten "engañados", a una reflexión unánime: el Comité Olímpico Internacional "ha dirigido" la votación. Y no en los últimos días. El lobby de Jacques Rogge, presidente del CIO, funciona hace meses, aseguran.

El informe del 2 de septiembre en el que se cuestionaban algunos aspectos de Madrid -la ley del dopaje, la estructura administrativa del Estado y las presentaciones del proyecto- ponía de relieve duras carencias en el de Río. El Financial Times las recordaba ayer: seguridad, falta de plazas hoteleras y problemas de infraestructuras. Eso a Madrid le supuso, en 2012, un serio varapalo que a la postre llevó a los miembros CIO a pensar que la capital no estaba aún preparada para albergar los Juegos.
El influyente periódico hacía hincapié -repitiéndolo hasta en tres ocasiones- en cómo Río había superado esas dificultades para poder ganar en Copenhague los primeros Juegos de la Historia para Sudamérica. "¿Por qué no ha sido así con Río? Está claro, el informe del 2 de septiembre era paternalista y pese a todas las objeciones que pusieron al proyecto dijeron que estaba igual de preparada que el resto de candidatas", analiza un alto cargo de Madrid'16.
Orden para que los Juegos fueran a Sudamérica
Río fue la peor valorada en Atenas, cuando se eligió, en 2008, qué ciudades participarían en la final de Copenhague. Entonces Doha estuvo muy por encima de ella, pero se quedo fuera por algo tan destacado como proponer que los Juegos se celebraran en octubre. Ni se dio la opción a una rectificación.
"El sistema del CIO está viciado. Veinte votos en bloque en la segunda votación y otros 20 en la tercera sólo se explican de una manera: hubo una orden de Rogge para que los Juegos fueran a Sudamérica", afirma, vehemente, un político destacado implicado en la candidatura de Madrid mientras espera para facturar en el aeropuerto de la capital danesa antes de regresar a España.
José María Odriozola, presidente de la Federación de Atletismo, lo dice de forma abierta a este periódico en la sala de embarque antes del vuelo de regreso a Madrid: "Querían que fuera Río y punto". Odriozola mantiene que hay que luchar por los próximos Juegos. Cuando se le inquiere sobre si se debe o no presentar una tercera candidatura de cara a 2020, no lo duda: "Sí", responde.
El presidente de la Federación de Atletismo mantiene, como otros tantos miembros del equipo derrotado, que, visto lo visto en Copenhague, el informe del 2 de septiembre no fue más que un anuncio adelantado del resultado de la elección. Éste es el punto de encuentro de una candidatura donde muchos se sienten, además, traicionados por delegados del CIO que prometieron su apoyo incondicional a Madrid.
Está claro que Europa ha votado contra Madrid para, manteniendo firme la regla no escrita de la rotación de continentes, abrir la opción de albergar los Juegos de 2020. Pero, ¿y el resto de delegaciones? La candidatura tenía la certeza casi total de la mayoría de votos de América Latina irían para Madrid y no para Río. Difícil de creer. EL MUNDO habló el jueves por la mañana en el bar del hotel Marriot -uno de los mercados donde se negociaban voluntades para el Día D- con el presidente del Comité Olímpico de Uruguay, Julio César Maglione.
Al final de una charla informal sobre la situación interna en Uruguay, Maglione, sin pregunta de por medio, dijo: "Mi voto será para Madrid y todos los de Mario, también". Se refería el uruguayo a Mario Vázquez Raña, el mexicano que, junto a su hermano Olegario, tiene un importante peso en el movimiento olímpico.
Ahora ya ni se sabe si eso se cumplió o no, aunque Vázquez Raña, también con los ojos llorosos, se acercó alcalde de Madrid, tras la decisión del CIO, para lamentar el resultado de la última votación. La candidatura de Madrid, según tres de sus integrantes, cree que todos esos votos "garantizados" nunca llegaron. Al menos en bloque. Podrían haberse esfumado todos juntos o haberse dividido.
Otros delegados del CIO se dirigieron expresamente a la delegación madrileña para decir que habían cumplido su compromiso: "Cuando ha caído Chicago, que era mi primera opción, os he votado a vosotros siempre". El miembro CIO de Malasia lloró de impotencia en los brazos del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, tras conocerse la votación y explicando a la delegación que no entendía qué había pasado.
Las 10 razones del 'no' a Madrid
Sólo una hora duró la ilusión en Madrid, el tiempo para la última votación, que confirmó el trasvase de votos de Chicago y Tokio a Río de Janeiro. La candidatura española dio la sorpresa al liderar la primera votación y llegar a la final, pero ahí se vio perjudicada por diversos motivos, desde la rotación de continentes hasta la ausencia del tradicional apoyo latino, que se decantó por la opción brasileña.
1.- Falta de peso en el COI.
La influencia de Samaranch aseguraba tradicionalmente 30 votos, pero ese 'suelo' en que se movió Madrid se convirtió también en su 'techo'. Madrid arrancó líder con 28 apoyos, pero sólo pudo arrancar cuatro más en la finalísima. Río le arrebató esta vez el importante voto latino, con 15 representantes.
2.- Rotación de continentes.
La ley no escrita de que dos Juegos no se pueden celebrar en el mismo continente de forma consecutiva lleva vigente desde Helsinki 1952. Tras la decepción de 2012, Madrid decidió apostar de nuevo a pesar de contar con este lastre. París, también derrotada hace cuatro años, decidió aguardar su turno hasta 2020. Quizá acertó de lleno.
3.- Perfil bajo de las estrellas.
Raúl completó una notable presentación en Copenhague, pero las dos principales figuras del deporte español lo vieron desde la distancia. La sombra de Rafa Nadal, que arranca el miércoles en el torneo de Shanghai y Pau Gasol, con descanso obligado de los Lakers, flotó en el ambiente. Ambos podían haber dado un impulso decisivo a la candidatura.
4.- Líderes políticos.
La innegable influencia geopolítica de Obama o el pujante carisma de Lula contrastaban con el papel secundario a nivel internacional de Zapatero. El presidente del Gobierno, siempre optimista, no dio el suficiente empaque a la candidatura y apenas utilizó el inglés o el francés para dirigirse a los miembros del CIO.
5.- Confusión en el dopaje.
Lo avisaron tras la presentación en mayo y reincidió en Copenhague el sueco Arne Ljungqvist, presidente de la Comisión Médica del COI. El dopaje era un asunto conflictivo y el Gobierno tuvo que actuar a contrarreloj para ampliar el horario de seguimiento a los atletas acorde con la AMA. Fue a través un Decreto Ley con fecha del 20 de septiembre que se ha mostrado insuficiente.
6.- Entramado administrativo.
A pesar de que la financiación pública rayaba a gran altura, los problemas entre las diversas administraciones lastraron el proyecto. Así lo advirtió el informe del 2 de septiembre y los tres estratos del dinero público (local, regional y nacional) suscitaron demasiadas dudas en comparación con Río.
7.- La presentación de mayo.
Se dijo que sólo era un sello, que no había problema por no alcanzar la calificación "muy alta calidad" en la presentación, pero el último puesto en el examen previo hizo nadar a contracorriente en la recta final. Algo se mejoró en Copenhague, pero las críticas también se extendieron por un vídeo que ya se había enseñado demasiadas veces.
8.- Los últimos en salir de la crisis.
Fue un pésimo augurio, pero el FMI ofreció un pronóstico sombrío sólo horas antes del momento clave, al asegurar que España será el último gran país en salir de la crisis mundial. Los datos del PIB, el paro y la salida de la recesión no invitaban a nada bueno. Río supo explotar la pujanza brasileña, una de las economías emergentes junto a India, Rusia y china.
9.- Eventos deportivos a la baja.
La apuesta de 2012 se tradujo en citas organizativas de primer orden (Eurobasket y Mundiales de judo, ciclismo o gimnasia), un listón demasiado alto. El pulso se mantuvo a duras penas por la llegada del Masters 1.000 al Madrid Arena o la final de la Champions. Río, por ejemplo, supo explotar este factor, negativo en un primer vistazo. Dos años depués del Mundial de Fútbol tendrá Juegos.
10.- Barcelona, demasiado cerca.
El éxito de 1992 resultó apabullante, pero Madrid habría necesitado un plazo mayor para dejar su sello y desmarcarse de ese grato recuerdo. De hecho, ningún país salvo EEUU ha conseguido organizar dos Juegos en un plazo menor, los 12 años que separaron las citas de Los Angeles y Atlanta. Además, las potencias europeas negaron su voto pensando en sus posibilidades para 2020, cuando el turno quizá vuelva al Viejo Continente.

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